miércoles, 3 de diciembre de 2008

Insomnio

Quizá y todo debió de ser un error. Yo solo quería dar una vuelta, estar con alguien, tomar unos whisky´s para engañar el frío. No encontré a nadie, sólo a ese maldito Insomnio que me perseguía recitando ese cuento de Virgilio Piñeira:

El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarro. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormirse. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revólver…

-¡ Ya te dije que no encuentro el revólver!

…y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido dormir. El insomnio es una cosa muy persistente.

-¡ Ya lo sé!

El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en…



Alfombra de resentimientos.



El anciano esposo detien su lectura
y pregunta a su anciana esposa
-que está en la otra cama de la habitación del hotel de lujo-

-Si fuéramos jóvenes,
¿Qué estaríamos haciendo ahora?

La imagen de dos jóvenes retozando
en amor, deseo, en urgencia,
corre ante sus ojos como una película.

-un suspiro detiene la visión-
Vuelven
-intentan-
a lo suyo.
Él, su libro.
Ella, el televisor.

Dolorosas imágenes de rencores, frialdades,
daños al otro (con o sin intención)
recorren las mentes de ambos.

No saben que del "amor" de ahora
al amor juvenil,
solo hay que cruzar
la alfombra de resentimientos que separa las camas
de esa habitación de hotel lujoso.

4 comentarios:

Michel Deaux dijo...

Hola
Me parece genial lo que escribes.
Me llamó la atención que tengas esos intereses, compartimos algunos.
Por otro lado, Armando no es nombre de varón?
Saludos,

Michel

PacHeco dijo...

Esteeeeeeeeee... soy varón.Pero estamos en contacto, si tienes texto me gustaría leerlos,así como que criticaras los míos más a fondo. Muchazs gracias por leerme y que bueno que te gustó.

Armando Valle Valadez.

Anónimo dijo...

Siempre que hablas o hablan de insomnio me es un tanto difícil entender, puesto que lo último que padezco es de eso, soy demasiado dormilona.

Sin embargo en este texto, me lograste transportar y sentir lo que muchas personas padecen, así como lo desesperante que puede llegar a ser, a tal grado de hacer cualquier cosa con tan de conciliar unas pocas horas de sueño.

Además de que a mi parecer dejas la historia sin concluir. Lo que me hace pensar que continuará, eso me intrigó, pero hizo incluso que yo hiciera mis propios finales y conclusiones.

En cuanto al texto siguiente, lograste ensamblar en pocas palabras, aquello que es una gran historia de amor, deseo, pasión y romance; que todos en algún momento llegamos a tener, pero que lamentablemente por diferentes circunstancias, con el paso del tiempo, la rutina y de los problemas, poco a poco eso tan hermoso, comienza a desaparecer.

El por qué, no lo sé, pero dicha historia se ve reflejada en miles de parejas que conocemos o incluso nosotros mismos, lo peor del caso, es que como bien lo dices, todo se puede recuperar tan solo, si cruzamos la alfombra.

Y aunque a veces resulta ese un camino tan largo, no cuesta nada intentarlo u volver a sentir y ser sentido, solo es cosa dce olvidar las cosas malas y recuperar las buenas.

Debo confesar que ha sido hasta el momento, de mis textos favoritos. Felicidades!

L.O.R.

Anónimo dijo...

Tal vez el insomnio es lo mejor que le puede pasar a esa persona; porque podría, al soñar, creer que los objetivos se alcanzan en la realidad igual que en las horas de sueño, y al darse cuenta de que no es así, caería en frustración.

De los males, el menor.