martes, 5 de octubre de 2010

II

Quiero arrancar
de un tajo
tu alma de violetas,
escuchar por horas
el canario que hay
en tu sonrisa,
beber tu
pecho de leche,
inclinarme
devotamente ante
el bebedero que
hay en tu cuello,
nadar en la alberca de tu
espalda,
oir la inmensidad de tus
ojos,
pedir deseos a las estrellas de tu
pelo,
aprisionarme
en la jaula de tu boca,
suavizar con miel
el tallo de tus piernas,
equivocar tu nombre
con mil y un
lindos sustantivos,
soñar que vivo
y escribo
este poema
mientras duermo
en el interior
de tu
adictivo sexo.

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