lunes, 16 de agosto de 2010

Fue en un café...

Y de repente, a estas horas de la tarde, como que siempre me hace falta el amor. Lo busco en el café, la calle, la plaza, los bares: sitios desolados de amor pero habitados por otros buscadores como yo o de aquellos que vienen adoloridos de haber estado ya con el amor
la amor
lo amor.

Justo en el momento en que dejo de escribir, una mirada encuentra mis ojos anhelantes, quieren quedarse ahí, clavados, mirando, uniéndose a la Gran Alma, enamorar desde lejos, telapáticamente a esos ojos fortuitos aparecidos de la nada. Mi mirada corre, se esconde en el resguardo tembloroso de mi timidez.

1 comentario:

j/e dijo...

Ah, caballero...

Quizá debiste buscarlo debajo de los árboles, ahí se esconde, a veces al asecho de alguna intrépida palabra que lo saque de su estupor, y se atreva por fin a anclar su mirada a tu cuerpo.

Saludos, es lindo saber que anda por estos lares.

j/e alcalá