martes, 5 de octubre de 2010

Poema matutino de hace dos vidas.

El día se enciende
en tu cabello
y yo bebo,
suave y deliciosamente,
el rocío matutino
en la flor de tu oido
y la dulzura de tu nuca.

Ver tu rostro
es alegrar el día
e iluminar al sol.

En tus siento
nuestras reencarnaciones
anteriores,
has sido mía infinidad de veces
y seguiré siendo tuyo otras tantas.
Aceptemos el destino
y temamos al tiempo
¿Cuándo nos vemos?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es tan bueno!