en tu cabello
y yo bebo,
suave y deliciosamente,
el rocío matutino
en la flor de tu oido
y la dulzura de tu nuca.
Ver tu rostro
es alegrar el día
e iluminar al sol.
En tus siento
nuestras reencarnaciones
anteriores,
has sido mía infinidad de veces
y seguiré siendo tuyo otras tantas.
Aceptemos el destino
y temamos al tiempo
¿Cuándo nos vemos?
1 comentario:
Es tan bueno!
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