que nadie escuchaba
más que mi piel
Tu piel
poesía a ritmo
de tambores inexistentes
a lado
del cuarti de tu mamá
Tu cadencia
de olas sobre el
sillón naranja
que ahora
se quedó ahogado
en el mar de
la memoria erótica.
La memoria erótica
que se ha vuelto
autista pues recuerda
cada posición de cada
uno de tus cabellos
en cada diferente posición.
Posiciones encuentros
en las que me sentía
nuevo, imbécil
y sabio dueño de
ti
queriéndote conquistar.
Beber tu cuello
ha sido el mejor
vaso que he tenido
y más
en una cocina.
Cómo no voy
amar cocinar.
Cómo no amar
tu estufa, tu refri
tu alacena
donde escondí
todos tus gritos
para enlatarlos
mientras te hacía
húmeda ensalada
entre mis dedos
y mi boca.
Ven, dame,
a dónde llevas
esa boquita, no recojas
ese plato con tu lengua,
voy a lamerlo
hasta no dejar nada.
a dónde llevas
esa boquita, no recojas
ese plato con tu lengua,
voy a lamerlo
hasta no dejar nada.
Totalmente limpio para volver a
ensuciar y luego...
ensuciar y luego...
Silencio,
la montaña
se excita con
el roce de
nuestros ojos
enlazados a
dos centímetros
de distancia.
Ya no sé
quién es quién,
si tú soy yo
o qué va a quedar
si separamos
este nosotros.
quién es quién,
si tú soy yo
o qué va a quedar
si separamos
este nosotros.
1 comentario:
Hoy me amaneció tarde, los pájaros ya habían tomado la ducha matutina en la fuente que se divisa por la ventana, le cantan a las ramas de los árboles adormilados y estas se estiran lentamente y bostezan grandes bocanadas de viento fresco.Me paro a lado del sillón naranja y te pienso mientras saboreo una dulce manzana similar a la miel de tus labios, mis ojos brincan por la ventana y observan un árbol que sobresale entre todos (no tengo favoritos, pero hoy me enamore de él). Es un naranjo. Es el único que tiene sus ramas llenas de frutos. Cada uno de ellos es un recuerdo hermoso del pacto erótico que tienen la tierra, el viento, el agua... y él.Lentamente me recuesto en ¨el sillon naranja¨, me abraza tiernamente con tu recuerdo y mis pestañas hablan con él. Le preguntan por ti... y las imágenes salen disparadas desde los cojines que hacen el contraste con su tapicería. Las plantas me observan mientras mi piel tímida respira cada vez más rápido, el aire las acaricia en complicidad con nuestro sillón y ellas florecen excitadas .... todo se detuvo..... de repente comencé a flotar por varios minutos en una burbuja que llevaba tu nombre...Al final se escuchó un rechinar delatando mi alegría, emitido obviamente por ¨el sillón naranja¨. Lo contemplo unos segundos y sonrío...se asemeja a uno de los frutos del naranjo. Es un recuerdo hermoso de nuestro árbol.
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