viernes, 15 de octubre de 2010

Soñetus... I

Bananita, mi chispita de alegría,
pelusa, cariñito, sonrisita,
cintura preciosa de artesanía,
salamandra, caricia, cebollita.

Juguetones ojos de poesía;
aventurera, traviesa lengüita;
suave y anecdótica orejita.
Cliente viaipí de la cervecería.

Ratoncito, gotita de rocío,
lluvia de luna en las flores lavada,
pequeña hadamadrinamante, encantas

mi vida con tu voz iluminada.
Y busco siempre, entre tanto gentío
decir en tu nuca esto: me encantas.

martes, 5 de octubre de 2010

Poema matutino de hace dos vidas.

El día se enciende
en tu cabello
y yo bebo,
suave y deliciosamente,
el rocío matutino
en la flor de tu oido
y la dulzura de tu nuca.

Ver tu rostro
es alegrar el día
e iluminar al sol.

En tus siento
nuestras reencarnaciones
anteriores,
has sido mía infinidad de veces
y seguiré siendo tuyo otras tantas.
Aceptemos el destino
y temamos al tiempo
¿Cuándo nos vemos?

Si fueras...

Si fueras ave
por más que te amara
te dejaría volar.

Si fueras una nube
te vería felizmente
pasar.

Si fueras flor
te contemplaría
sin cortar.

Si fueras mi alma
me salvaría para que
al cielo pudieras llegar.

Pero eres mujer,
no eres ave, o nube, o flor
o mi alma,
¿Cómo diablos entonces he de tratarte?

Chingada madre!

Que se me acaben las plumas, la tinta, los papeles, las telas, la sangre. Tampoco me dejen ni la saliva, el sudor, la bilis o el semen. Quítenme todo, hasta las partituras del aire. Cómanse mis dedos. ¡Hagan algo! Pero no quiero describir a la muchacha de esta mañana que no me atreví a hablarle.

Al pelo.

De plano hoy mis hormonas buscan con quéso las tortillas. Siento una urgencia en mis manos de acariciar, unas ganas tremendas de morder y besar, locura por bailar rítmicamente sobre alguien, perderme en unos ojos durante unos segundos o varias vidas. Dejar mi simiente chorreando, en una entrepierna, una espalda, un pecho,una mano, un alma.

II

Quiero arrancar
de un tajo
tu alma de violetas,
escuchar por horas
el canario que hay
en tu sonrisa,
beber tu
pecho de leche,
inclinarme
devotamente ante
el bebedero que
hay en tu cuello,
nadar en la alberca de tu
espalda,
oir la inmensidad de tus
ojos,
pedir deseos a las estrellas de tu
pelo,
aprisionarme
en la jaula de tu boca,
suavizar con miel
el tallo de tus piernas,
equivocar tu nombre
con mil y un
lindos sustantivos,
soñar que vivo
y escribo
este poema
mientras duermo
en el interior
de tu
adictivo sexo.