Armando me llamo y soy modelo 1985. Agenciado por cesárea un medio día de noviembre en el hospital Santa Mónica en Guadalajara. Al nacer, el bisturí cortó vientre, placenta y también mi cabeza, portando desde entonces una pequeña cicatriz como se porta mi signo zodiacal: sagitario. Desde pequeño he sido muy creyente de las historias. Mi tía Dominga, que en paz descanse, confundió (y me hizo confundir) con fervor religioso, el placer por las historias fantásticas. Lo que sí es cierto es que de niño jugué mucho con mi imaginación, solitos mi imaginación y yo. Actividad y actitud que sigo realizando en cada mirada clavada en un objeto circunstancial. Hoy, fue el pasto de la universidad bailando al ritmo del viento; el rostro bello y los pechos apenas esbozados de la muchacha chaparrita que estaba a mi lado en las copias. Mi psicoanalista interpretó que leo desde pequeño para evadirme. Tal vez tenga razón. Tal vez no. Si la contradigo me tomará como a un paciente "resistente". A veces me embriago, pierdo la memoria, reniego de mi existencia que tanto amo. Después me curo y reconcilio a base de lecturas, latigazos de letras, abrazos y dos que tres miradas. A veces bailo para que el sol salga. O lo espero en la ventana. No vaya a ser que todos estén dormidos y nadie pueda recibirlo.
El oficio de imaginar
lunes, 21 de mayo de 2012
sábado, 19 de mayo de 2012
Carta a mi maestra de quinto grado.
Querida maestra Mary Carmen:
Gracias por enseñarme muchas que ahora ya olvidé. Pero lo que sí aprendí gracias a usted, es lo mucho que me gustan los senos de las mujeres. Gracias a su exuberante pecho conocí -en quinto grado de primaria, grupo B- los placeres que puede tener mi mano. Quizá usted nunca sospechó que mis miradas atentas no estaban en sus enseñanzas escolares, sino en su pequeño cuerpo. Su cara de maestra bonita, como de película, cabello quebrado color miel dorada al sol, diría Pellicer, y ese busto que salía para meterse dentro de mis ojos, mi alma e imaginariamente en mi boca. Y es que basta con tener unos pechos en las manos y un dulce pezón en la boca para despertar a lo que sí es esencial en la vida. No la he vuelto a ver maestra. Al menos físicamente, pero en cada nuevo par de "lolitas" que veo desnudas, en mis adentros le mando un inocente saludo y un par de besos para que los use como usted quiera.
Su alumno, Armando.
(53 en la lista).
lunes, 30 de abril de 2012
Nuevos poemas.
Se
acaba el día
soy
el único
que
sigue coleccionando atardeceres.
Si
no lo hago
nunca
más
volverán
a aparecer.
Se
acaba el día.
Se acabó.
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Un
relámpago duró
el
encuentro
y
tuvo hipnosis de atardecer.
Qué
podía esperar de ti
si
en tu silencio
suicidaste
mi pasión
y
mis besos.
Ni
siquiera una pregunta
una natural
y
mísera duda
o esperanza
pudo
salir
de
ti
(ni de mi)
y
otorgar una página en blanco
a
nuestro ya aniquilado recuerdo.
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Desde
hace tiempo
el
sol y yo
hemos
fusionado
nuestras
vidas.
Cíclica
tarea el vivir
en
tu ausencia.
Condena
irrenunciable
que
al enfermar y morir
la
tarde
alivia
un poco el sufrimiento.
Pero,
al pasar la noche,
el
deber de levantarme
otra
vez
a
la muerte.
Él
me ha enseñado
a
soportar el presente
y
hacer de la agonía
una
efímera obra de arte.
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Poco
a poco
o quizá
de repente
tu
cuerpo
se convirtió
en
un bosque de cenizas.
¿Cómo
encender la chispa
ante lo que
el viento se lleva,
la
tierra absorber
y el sol
indiferente
ve?
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Esto
es el fin
llévate
tus cosas
y
no olvides tu nombre.
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Solo
hay silencio.
Ningún
poema asoma
ante este
dolor.
El
tiempo se ha detenido
justo
donde más
duele.
A
donde quiera
me persigue
este
silencio
no hay palabras
de
mi lado
que quieran
ayudarme
a reconstruir
la
(otra)
historia.
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
En
la noche
no
se oyen
tus
gemidos.
Una
invisible montaña
de
espacio
intenta
ocupar
tu
lugar.
No tiene tu latido.
La
luz entra
y
desempolva los recuerdos.
Verte
en la mañana
inhalar
fuego
y
exhalar nubes.
Me
miento y finjo.
Te
veo,
platico,
te
doy voz.
Soy
un vagabundo
en
lo cotidiano
el gris entre el día y
la noche.
Ya
no estás tú,
solo
el recuerdo
que
mi sombra
trastorna
e inventa.
No
sé cuánto tiempo más tendré el valor
para
seguir en esta locura que me mantiene cuerdo.
Esperaré
entre
la
sangre y el lodo
hasta
que tu recuerdo
se
canse de mis juegos
y
por fin se marche.
Tal
vez entonces
recobre
el instante
y
pueda habitar
este
presente
que
ahora
es
destierro.
Que
el olvido
levante
mi mirada
y
me abra al vacío
amor mío.
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
Todo
el tiempo que perdí contigo,
dijiste,
lo
recuperaré.
Y
te llevaste la historia que tenía.
Todo
lo que me hiciste,
profetizaste,
lo
pagarás.
Desde
entonces mis emociones
son
llagas.
Todo
el amor que te di,
afirmaste,
lo
puedes tirar.
Guardo
algunas migajas
que
pronto acabarán.
Lo
nuestro nunca fue amor,
gritaste,
y
ahora escribo esto
para
convencerte de lo contrario.
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
¿Con
qué cara
despertarme
a este día?
Rompo
el letargo
busco
mirar de cerca
el
hecho cruel
de
tu ausencia
en
este espacio
antes nuestro,
tuyo
y
ahora
de nadie.
¿Eres
tú quien
susurra
en mi memoria?
Si
pudieras llevarte
contigo
este infierno
o
venir a habitarlo conmigo
todo
recobraría sentido,
hasta mi
memoria
ya
desdibujada por el
dolor y el
tiempo.
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
El
psicoanalista
pudo
llegar
hasta
donde tengo
tu
imagen guardada.
Lloró.
El
psicoanalista
descubrió,
por fin,
dónde
grabé tu nombre.
De
nada sirvió.
Ahora
él también te busca.
Al
psicoanalista
le
gusta que le hable de ti
te
quiere hacer suya
con
mis palabras.
viernes, 3 de junio de 2011
Buenas costumbres.
Tu presencia
me obliga a desertar
de la razón
y de las buenas costumbres.
Vuelves a mi corazón
un gran boquete
por donde mi alma respira.
Sorbes mis
mis malos pensamientos y deseos
hasta la última gota.
Y ni siquiera podemos
darnos un beso.
No puedo leerte.
Cae la lluvia
el goteo caótico
el trueno consecuente
esta sensación
de querer estar
abrazado a ti
que es natural
de la lluvia.
Esta manía
de leerte,
de leerte
como si sólo existieras
tú.
Leerte en cafés, bares y restaurantes,
leerte entre labios, sábanas y frío.
No puedo leerte ahora.
Por eso te escribo.
lunes, 9 de mayo de 2011
POEMÍNIMOS.
UN PRESIDENTE.
Quiso acabar la muerte con los muertos.
Gobernó sobre la putrefacción
Que no lo obedeció.
SICILIA.
Al ahogar
Su voz
Gritó
Un país.
FRASE FINAL.
Ha llegado el momento,
Yo también debo morir.
MAYO 2011.
¿Creen que a este paso
Lleguemos al final del mundo en 2012?
2011.
Todo está perdido.
Podemos empezar de nuevo.
VISIÓN ANTES DE LA MUERTE.
A Javier Sicilia.
Pertenezco a una era sangrienta, mundo que se asesina ante nuestros ojos.
Avanzo sobre tierra lodosa que la sangre hace cada vez más pegajosa
Antes de que pueda hacer algo y quede sumergido hasta las rodillas.
Frente a mí el espejismo del mar, donde no existe lugar para ninguno de nosotros.
Desde ese espejismo sus habitantes observan asqueados nuestra manera de vivir.
Reconocí en los bellos rostros nuestros rostros también bellos
Antes de que llegara la putrefacción, la muerte, el asesinato, la omnipresente
Bala perdida que se puede encontrar en cualquier esquina
En todo lugar.
Se horrorizaron ante mi situación de muladar, mi olor a fosa común,
Mi impotencia pasivamente lograda durante numerosas muertes y levantones.
Este no es el lugar donde crecí.
Yo no crecí en este país.
Intenté entrar a ese espejismo pero un anciano de mirada sabia y compasiva,
Piel ajada y cabello blanco, pronunció esta sentencia:
“Naciste en tiempos de masacre, condenado a saborear la hiel de la desesperación
Sin haber conocido la confianza.
Regresa al lugar donde tus hechos y omisiones hicieron el paraíso
De sanguijuelas y gusanos.
Intentas escapar de la realidad que eres responsable.
Te sigue a todos lados la recriminación de tus consecuencias.
Los muertos esperan por ti.
Creíste en los gobernantes de la guerra que protegieron su poder
Y ahora gobiernan sobre osamentas anónimas.
Fue tarde tu darte cuenta de las tinieblas.
No quisiste participar en la lucha contra la destrucción y el alto a los asesinatos.
No podrás escapar de la putrefacción de las ciudades, del terror cotidiano, la zozobra
Y la desesperanza a tu alrededor.
Mostraste indiferencia ante los caídos a tu lado. La demencia grita dentro de tu mente.
El letargo destruyó los recursos a tu alcance.
Tu cobardía te hizo esperar la salvación de los que sólo permitieron y ordenaron la masacre.
Si los remordimientos y al arrepentiemiento no te destruyen
Las uñas y los dientes en un cuarto habitado
Por las tinieblas y el temor, sólo te queda esperar el degüello y …”
No pude escuchar el término de la sentencia.
La bala de un sicario aturdió mi cráneo dejando
El aturdimiento y la vergüenza para siempre.
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